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Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 22 de mayo de 2013

Misericordia, Galdós




En el libro Misericordia se refleja el fracaso de la Restauración. Galdós no trabajó del periodismo hasta que sus obras empezaron a ser compradas.  Su base de estudio fue tanto la Universidad como la calle. Intentó llevar el Madrid del siglo XIX a la novela. Es el que mejor va a conocer los males del país, pero lo cierto es que la verdad no interesa y ahora tampoco.

En 1897 publica Misericordia. Él se de cuenta de que el poder en si es corrupto. Una obra que se divide en cuatro partes relacionadas, bajo un relato físico y moral de una mujer. La primera parte retrata las capas más pobres de la sociedad, las va describiendo de forma jerarquizada. Trata de adelantar lo que va a continuación. En la segunda parte desarrolla más la imagen de la anciana. La mujer no necesita mendigar, lo hace para otros, aquí está la clave de la obra. La protagonista se llama Benigna. 

En la obra de emplea un lenguaje popular para la descripción especialmente. Al final Galdós nos quiere decir que la mendicidad  contamina el humanismo e inevitablemente son contrarias una de la otra. Reflexiona sobre la posición de las clases más bajas y su papel en la sociedad. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Perfil de Félix Rebollo Sánchez



Félix Rebollo Sánchez es catedrático numerario de Lengua y Literatura con Acreditación Nacional Titular de Universidad, ha impartido su actividad docente en la Universidad Complutense de Madrid desde 1989 y en la Universidad Rey Juan Carlos, dentro de la denominación "Universidad de Mayores", impartiendo formación semestralmente, con el título "Escritores españoles, hoy", desde el curso 2003 /2004 hasta el curso 2008/2009. Desde 2009/2010, el curso "Creatividad Literaria".

Félix Rebollo tiene una triple formación académica. Se licenció en Filología hispánica, Filología inglesa y Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Se doctoró, posteriormente, en Filología Hispánica con la Tesis Las novelas de la primera época de Galdós y en Periodismo con la Tesis Aproximación a la obra de Luis F. Chamizo.

Su actividad literaria ha sido muy prolifera. Destacamos la publicación de los siguientes libros:  Análisis de Textos literarios y periodísticos; Nueva perspectiva de Luis Chamizo; Perspectivas actuales del teatro español; Novela y Sociedad en Galdós; Galdós y Misericordia; Periodismo y Movimientos Literarios Españoles Contemporáneos; Literatura y Periodismo, hoy; Antonio Machado entre la literatura y el periodismo; Literatura y Periodismo en el siglo XXI.

Pero no nos podemos detener ahí sino que su actividad profesional también se ha centrado en la investigación y ha desarrollado su actividad científica principalmente en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ha publicado varios capítulos de libros, 22 reseñas literarias y 50 artículos literarios en los que no se incluyen todos los publicados en periódicos pero que también están en consonancia con la literatura. 

Su actividad online la desarrolla en su página web “Cantando sobre el atril. La palabra empeñada” y también podemos seguirlo a través de su página de Twitter (@rebollosanchez) y conocerle un poco más. Una persona apasionada de la literatura y otras aficiones como el deporte. Su principal objetivo es que se entienda la literatura como vida a través de la lectura, de la reflexión y del debate. 

Entrevista a Félix Rebollo Sánchez


Nos encontramos con Félix Rebollo en la biblioteca María Zambrano de Madrid, por ello el nivel bajito de nuestra voz, para cumplir con el objetivo de nuestro trabajo: relacionar la literatura y lo multimedia. Para ello, en este encuentro con el catedrático, le preguntamos sobre los orígenes de la literatura, su evolución y cual es su relación con lo multimedia. 

“La literatura se debe entender como vida”. En el ámbito de la docencia, defiende el concepto de entender la literatura a través de la lectura, del debate y la reflexión. Para Félix la literatura se encuentra en una situación de estancamiento que no ha evolucionado desde la Edad Media y muestra de ello es que en el 110 aniversario del nacimiento de Alberti, su obra Sobre los ángeles, una de las mejores obras sobre literatura del siglo XX es desconocida por la mayoría de los estudiantes universitarios. 

Los orígenes de la literatura se remontan a la transmisión oral, después pasó a ser escrita en los libros y en la actualidad ya la encontramos en soporte digital, pero según sus propias palabras, debemos estar entristecidos porque la literatura no ocupa un lugar importante en nuestros planes de estudio. Por ejemplo, Corea del Sur ha impuesto la asignatura de Literatura como obligatoria, cosa que en España no sucede. 

Entre sus obras más exitosa, nuestro entrevistado considera que, además de relacionar las novelas y la sociedad de Galdós, ha sido el proyecto que le ha llevado los últimos 24 años a relacionar la literatura y el periodismo. Muestra de ello es la obra titulada Literatura y Periodismo en el siglo XXI. En esta obra defiende que el término “nuevo periodismo” es una invención porque este periodismo que se evoca de los años 60 ya existía en el siglo XIX e incluso antes con Larra, Galdós y tantos otros. 

A la hora de publicar en Internet somos conscientes de que debe existir una ética informativa pero en el ámbito de la literatura, según Félix Rebollo no existe ninguna ética a la hora de publicar en Internet sobre literatura. Desde el ámbito personal, él utiliza Twitter para difundir información sobre literatura donde, por ejemplo, nos recuerda que se celebra el 110 aniversario del nacimiento de Alberti y recomienda a través de su Twitter leer uno de sus poemas “Tres recuerdos del cielo” que es un homenaje a Bécquer.  Además utiliza su blog para protestar sobre frivolidades que se escriben, por ejemplo, el artículo publicado en El País sobre la figura de Lope de Vega le llevo a publicar Canto de desagravio a Lope de Vega en el día de su nacimiento, un homenaje a Lope de Vega para contribuir de alguna forma a olvidar esas crónicas que no contribuyen a la literatura. 

Para finalizar, nos situamos en la batalla existente entre el soporte papel y el soporte digital, donde Félix se postula ante la victoria de lo digital con el paso del tiempo. Y si hablamos del futuro del periodismo “es evidente que está encaminado a lo digital”, nos dice. Según su teoría, la prensa en soporte papel no va a desaparecer por completo pues se publicarán revistas o periódicos con menor tirada, y si analizamos las tendencias de lectura de prensa en los jóvenes observamos que no leen prensa en soporte papel y todavía menos la compran, lo que hace evidente cual es el futuro del periodismo y de la prensa escrita. 

Ante esta victoria del soporte digital en un futuro, Félix Rebollo destaca dos aspectos en la utilización de estos soporte en la literatura como son: unos costes más baratos en el acceso a la literatura y una mayor difusión, pues su página es visitada en todas las partes del mundo y sus artículos han sido leído por cientos de personas desde países como Estados Unidos, Europa o América del Sur donde tiene una gran lista de seguidores. 

El cuarto poder, Palacio Valdés



El cuarto poder es una obra que plantea el panorama de los medios de comunicación que sigue de vigente en la actualidad. La intromisión de la prensa en la intimidad personal o familiar, la utilización de un medio de información en ataque y desprestigio del rival político o social. 

Palacio Valdés fue un escritor de mediados del siglo XIX e inicios del siglo XX. Nació en Asturias y se trasladó a Madrid donde tuvo gran contacto con Clarín. Fue un miembro de la Real Academia Española y estuvo dos veces nominado al Premio Nobel. Como escritor y periodista colaboró en El Cronista, La España moderna y fue director de Revista Europea. La mayor parte de sus obras fueron publicadas entre 1881-1903. “El Cuarto Poder” “Marta y María” y “La Hermana San Sulpicio” son ejemplos de sus grandes obras. 

El cuarto poder se publicó en Madrid en 1888, en dos tomos con diecinueve capítulos y fue traducida al inglés, al francés y al holandés.  El nombre de la obra a que Valdés define al periodismo como un cuarto poder por la influencia que ejercía en la sociedad.

La obra se desenvuelve en un clima de fina ironía en un verdadero alarde de humor en íntimo maridaje con el drama. La multiplicidad de personajes de la obra sirve para mostrar las pequeñas pasiones de la vida en un desdén irónico hacia el drama. 

La obra nos narra la vida de una sociedad pacífica en un pequeño pueblo llamado Sarrió que combina la historia de un triángulo amoroso junto con la historia sobre la prensa y al mismo tiempo nos ofrece detalles del contexto histórico de la época. 

El cuarto poder es una novela que nos sirve como documento para conocer la época. No se trata de un relato histórico sino más bien de una creación literaria que toma materiales de la realidad histórica y social. 

“El día 9 de julio de 1860 debe señalarse con caracteres de oro en los fastos de la villa de Sarrió”. La acción se sitúa en el segundo gobierno de O’Donnell, formado el 30 de junio de 1858 y que permaneció hasta 1853. Durante este gobierno dos fueron los problemas políticos fundamentales: la limpieza de los procesos electorales y la libertad de imprenta. La ley de imprenta vigente había sido aprobada el 13 de julio de 1857. El artículo 14 de la Constitución vigente desde 1845 establecía que el editor de un periódico independientemente de su índole debería depositar 200.000 reales en caso de un publicación de provincias o 300.000 en el caso de Madrid. De esta forma el derecho a publicar era exclusivo de los ricos, observación que resulta pertinente en la obra de Palacio Valdés. 

Don Rosendo, comerciante de bacalao, es el artífice y director del primer periódico de Sarrió, El Faro de Sarrió. La poderosa afición por la prensa, no era extraña en el hombre del siglo XIX. Se produce un acercamiento a los periódicos. Don Rosendo pretende crear un periódico para traer el progreso a la ciudad y fomentar en el la vida pública. La rivalidad con ciudades vecinas es una motivación por crear el periódico. 

Con la llegada de la prensa se produce una degradación de la sociedad por entender mal el concepto de progreso lo que llevo a un conflicto entre los ciudadanos que pertenecían a distintos bandos. 

La obra nos alerta de los peligros de una prensa empleada no solo como herramienta política también como arma contra la privacidad familiar. Invita a la reflexión sobre el sentido del progreso y límites de la vida pública. Muestra las consecuencias de poder de la prensa. Cuando esta sirve a los intereses de los individuos en particular y no toda la sociedad. 

jueves, 2 de mayo de 2013

José Martínez Ruíz, Azorín


José Martínez Ruiz, conocido popularmente como Azorín, es una escritor perteneciente a la Generación del 98 pero que no solo destaca por sus obras literarias sino también por sus escritos periodísticos. Por ello es un autor que nos interesa para nuestra revista cultural El Papel Literario. 

Nuestro trabajo sobre Azorín se estructura en seis partes: 
  1. Introducción
  2. Azorín  y la generación del 98
  3. Azorín y el periodismo
    • Cien artículos de Azorín en la prensa
  4. Azorín y el cuento
    • La ruta de Don Quijote
  5. Azorín y la novela digresiva
    • Las confesiones de un pequeño filósofo
  6. Estructura, significación y sentido de la voluntad
    • La voluntad

La siguiente presentación de power point puede servir de ayuda para la compresión de los puntos principales de nuestro trabajo que se encuentran publicados en este blog. 




La ruta de Don Quijote, Azorín




La estrecha relación de Azorín con el periodismo se ve reflejada en La ruta de Don Quijote, que escribe tras su viaje por Castilla-La Mancha. 
En 1905, con motivo del tercer centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote y por encargo del diario El Imparcial - dirigido entonces por José Ortega Munilla, padre de José Ortega y Gasset- Azorín comienza una ruta que, durante quince días, le llevará a visitar los lugares manchegos más emblemáticos en la obra de Cervantes: Argamasilla de Alba – más conocido como “Cinco casas”- Puerto Lápice, Ruidera, Campo de Criptana, El Toboso y Alcázar de San Juan.
Viajar por la llanura manchega a comienzos del siglo XX era muy diferente a hacerlo hoy, ya que Azorín realizó la mayor parte del trayecto en carro (según dice, tardó ocho horas en recorrer los escasos treinta kilómetros que separan Argamasilla de Ruidera y veinte horas en ir y volver de Argamasilla a Puerto Lápice) y acompañado en todo momento de un arma, aconsejado por José Ortega Munilla, que antes de partir le dijo: "en todo viaje hay una legua de mal camino". 
La obra está compuesta por 15 crónicas que tras publicarse en “El Imparcial”, no tardaron en unirse en un libro. 
“Yo creo que le debo contar al lector, punto por punto, sin omisiones, sin efectos, sin lirismos, todo cuanto hago y cuanto veo”. Esta frase aparece en La ruta de Don Quijote, y efectivamente es lo que hace Azorín. Describe minuciosamente cada palmo del paisaje que va viendo en el trayecto, y reproduce tal cual las conversaciones que tiene con las personas con las que se va encontrando, transportando al que lee a esos pueblos manchegos. Además, va enlazando pasajes de El Quijote con los sitios en los que está en cada momento, haciendo que el lector conecte la realidad con la ficción de la novela de Cervantes.
Azorín comienza su relato con el momento en el que va a partir hacia los pueblos manchegos, y reflexiona sobra la vida del periodista. Prosigue con su trayecto en el tren, donde mantiene una conversación con otros dos pasajeros que se dirigen como él, a Argamasilla de Alba, pueblo al que los lugareños llaman “Cinco Casas”.
Una vez en Argamasilla, lo acogen unos días en una casa donde le cuentan la historia del municipio, y vive el día a día de los orgullosos argamasilleros, convencidos de que Cervantes escribió su obra maestra El Quijote en una cueva del pueblo, donde estuvo preso. No permiten que Azorín dude de este hecho, ya que es el gran orgullo de Argamasilla de Alba.
Azorín se dirige en carro esta vez, para continuar su ruta quijotesca. Se aloja en un mesón en Puerto Lápice, pueblo en el que Don José Antonio – un curioso lugareño que edita él solo un periódico local-  lleva al escritor al lugar donde se encontraba la famosa venta en la que Don Quijote fue armado caballero. 
El siguiente destino fue Ruidera, donde se sitúan las famosas lagunas. Aquí solo descansará el autor, para seguir hacia la Cueva de Montesinos. En el camino, Azorín hace referencia a lo relativas que son las distancias en la Mancha: “una tirada” son 6 u 8km, “estar cerca” equivale a unos 2km y “estar muy cerca” quiere decir que todavía queda por recorrer un kilómetro largo.
En Criptana destacan los molinos de viento y una de las escenas más famosas vividas por Don Quijote, en su lucha contra los gigantes que veía. Cuenta Azorín que los molinos eran una novedad en la época de Cervantes, ya que se implantaron en la Mancha en 1575. En Criptana no se sienten orgullosos de que Don Quijote pasara por el pueblo, sino de que lo hiciera Sancho Panza, ya que según el escritor los habitantes del pueblo son su viva imagen.
Después llega Azorín a El Toboso, lugar emblemático también por el personaje de Dulcinea del Toboso. Pasa el autor de esta ruta por la casa de la misma, llamada en realidad Doña Aldonza Zarco de Morales. 
Aquí todos los habitantes hablan con la mayor naturalidad de Cervantes, refiriéndose a él como Miguel. “Todos se hacen la ilusión de que han conocido a la familia”, dice Azorín sobre ellos. En todas las conversaciones que mantiene con los toboseños, insisten estos en que Cervantes era manchego (en realidad nació en Alcalá de Henares, según cuenta él mismo en alguna de sus obras).
Termina la crónica en Alcázar de San Juan, donde Azorín reflexiona sobre la exaltación española, y sobre todo sobre la manchega. “La patria de Don Quijote”, lo llama el autor, que ve la fantasía de la obra de Cervantes indispensable para los manchegos, cuya tierra le parece monótona y en la que el tiempo pasa muy despacio.

Cien artículos de Azorín en la prensa, Verónica Zumárra


En esta obra podemos contemplar cien artículos que han sido recogidos y rescatados de Azorín y su relación con la prensa. Muchos de ellos están escritos de su puño y letra, obras que escribía fundamentalmente para el diario La Prensa de Buenos Aires. En el año 1929 se encuentra la primera referencia en la que Azorín emplea la máquina de escribir, anteriormente los tipógrafos realizaban la dificultosa labor de componer su letra.

A partir de 1916 los artículos de Azorín encontraron un primer lector americano. Su clara función periodística buscaba conquistar a un lector indeterminado, al habitante de la gran cultura hispánica. La primera colaboración de Azorín en La Prensa está fechada de marzo de 1916 hasta enero de 1951. La autora se centra en los primeros años por ser los más atractivos y menos explorados. Durante esos primeros años publicó 670 colaboraciones. Los años restantes aportan un total de 314 artículos. La mayoría de ellos no fueron recogidos en libros y por lo tanto no han vuelto a ver la luz.

El diario de Buenos Aires le brindó a Azorín las mejores páginas. La mayoría de ellos aparecieron en el suplemento literario del domingo. Antes de que existiera este suplemento se publicaban en los días hábiles. Debe ser objeto de estudio tanto para argentinos como españoles por su variedad de contenidos y calidad de técnica de impresión cuyos colores se mantienen intactos a pesar del paso de los años. 

Todos los artículos que se recogen en esta obra tienen características en común. Todos ellos pertenecen al primer período que transcurre de  1916 a 1936 y no tuvieron una segunda publicación. Los artículos debían responder a las características del “periodismo inactual”, término que inventó el propio Azorín refiriéndose a la necesidad de escribir no solo de tema de actualidad sino cual tema interesante para el ser humano. Esta inactualidad  es la característica sobresaliente de los artículos de Azorín publicados en la Prensa.

En todos sus artículos también observamos cierta espiritualidad y que logra que emocione y conmueve a l lector. Es notable la percepción del tiempo de escritura y el cambio con la adopción de la máquina de escribir. Otro ingrediente común es que Azorín siempre se remonta a un libro a un autor referente. En esta obra está divida su vida según temas con el fin de abordar el material abundante en: viajes, paisajes, política, crítica de autores clásicos y modernos, teatro, estilo, periodismo, y el verdadero culto que profesa por América.

Excelente información, distribución y columna editorial fueron los ingredientes que dotaron a La Prensa para llegar a ser unos de los periódicos más importantes del mundo. El autor alicantino formó gran parte de ello. Azorín con setenta años de vida productiva y más de ocho mil artículos publicados. En el plano profesional sostenía que un “periodista no debe cambiar jamás de periódico” y que tanto él como el director deberían de ser fieles a los lectores que el periódico ha sabido ganarse. 50 años en ABC y 35 años en La Prensa fueron suficientes para alcanzar este pensamiento. 

Azorín creía que en el siglo XX las grandes empresas periodísticas irradiaban la luz cultural y por lo tanto un director de medio tendría más repercusión que un ministro. Pero lo más importante es la labor que concede a un colaborador de un periódico, consideraba que eran ellos quienes le daban el sentido. Uno de los artículos más significativos sobre este ámbito es “Sobre la vejez del periodista” de 1933.

Esta obra también otorga una especial mención a Francisco Grandmontagne. Fue la persona que hizo posible que los argentinos leyeran las colaboraciones de Azorín.  Otros intelectuales que también tienen su hueco en esta obra y que la tuvieron a lo largo de la vida del autor fueron Unamuno, Maeztu o Pío Baroja. 

Por otro lado un especial recuerdo por los clásicos del siglo XVI y XVII. El autor los aborda con libertad, originalidad y erudición. También postulaba que la amenidad debía ser la primera virtud de un periodista. Algunas de su referencias clásicas más importantes son: “La evolución del Quijote” con sus referencias a Cervantes, “Garcilaso” donde realiza una crítica directa a Marcelino Menéndez, “Góngora Club” que propone un acercamiento al poeta cordobés, “Francisco de Quevedo” en el que hace una valoración del artista como un gran solitario. Y también oraciones cortas dedicadas a Lope de Vega. 

En cuanto a los modernos esta obra se retiene relatando las figuras del siglo XIX en opiniones de Azorín tituladas como “El centenario de Pereda” y “El centenario de Pedro Antonio de Alarcón”, ambos tienen la misma base ideológica. Como se puede controlar la base de la mayoría de sus artículos son políticas pero por el contrario no trata temas manifiestamente políticos. Su paisaje retratado es siempre rural y urbano con el propósito de desentrañar un misterio. Esta obra también realiza un recuerdo a los viajes del escritor por Francia. Azorín hizo referencia de ellos tanto en sus artículos para ABC, como en La Prensa y en su obra “París Bombardeado”. 

Azorín otorga grandes capacidades al teatro y lo consideraba como el instrumento que más ayudaría a expandir el espíritu español en América. Sus artículos en este tema son numerosos, algunos de los más destacados son: “En torno a la crisis teatral” y “El teatro en España”. 
Los cien textos seleccionados se estructuran en diez grandes apartados en los que se abordan aspectos variados y muy representativos de estas tres décadas y media de colaboración ininterrumpida. Pese a la originalidad de algunas de sus novelas más celebradas, existe un amplio consenso entre los especialistas a la hora de admitir que el género en el que mejor se reveló el genio azoriniano fue el del artículo periodístico. “Cien Artículos de Azorín en la Prensa” es testigo de ello. 

Azorín y el Periodismo


La obra periodística de los últimos años del siglo XX y primeros de este siglo han sido olvidados. Gracias a la publicación de don José García Mercadal conocemos muchos artículos de prensa fechados a partir de 1904. Sin embargo, sus artículos, ensayos, y cuentos entre 1894 y 1904 son poco conocidos. 

El objeto del artículo “Una bibliografía anotada del periodismo de José Martinez Ruiz (Azorín)  publicado por E. Inman Fox es dar a conocer la obra juvenil de José Martinez Ruiz. el futuro Azorín, con una bibliografía anotada de su periodismo. 

Si analizamos los artículos dedicados a Baroja, Maeztu y Unamuno podemos observar el contacto intelectual que existía entre aquellos jóvenes que formaban la Generación del 1898. 

José Martínez Ruiz sufrió un cambio de actitud debido a la situación socio-política de España y también a su propia evolución estética. En un principio el joven José Martínez Ruiz colaboró en periódicos únicamente radicales o progresistas tales como El Pueblo de Valencia, El País, El Progreso, La Campaña, El Globo y Alma Española y su labor es significativa por ser teórico y propagandista del movimiento anarquista. 

En estos primeros artículos destaca un hondo interés en los libros y el trabajo de Kroptkin, Faure, Pi y Margall y Hamon. Además aplica las teorías anarquistas-comunista a acontecimientos cotidianos de la vida española como el asesinato de Novelda (1896), los tormentos de Montjuich (1897), la inundación de Valencia (1897), el caciquismo de Málaga (1902), etc. Y también reflexiona en un plano más filosófico sobre la implantación de la ley de divorcio, la abolición de la propiedad y la supresión del Parlamento. 

En una segunda etapa, sus artículos giran en torno a la crítica literaria. Los artículos destacados de esta época son “Avisos del Este”, “En Lara” en El Progreso y “La farándula” en Alma Española con una interesante descripción histórica y crítica sobre los teatros, los actores y las obras presentadas. José Martinez Ruiz tiene una gran preferencia por el teatro pues casi toda su obra está escrita de forma dialogada pero no es hasta el final de su carrera cuando cultiva este género literario. 

En una tercera etapa, se produce un cambio de pensamiento debido a la influencia que ejerce sobre su pensamiento Clarín. Este cambio de orientación se observa claramente en los escritos de finales del año 1903 y principios de 1904. En este año asume el seudónimo de Azorín lo que es significativo de un cambio radical de pensamiento

La admiración recíproca entre Azorín y Clarin se remonta hacia el año 1897 cuando Clarín define al entonces anarquista Azorín como persona que “tiene más enjundia literaria que muchos afectados escritores festivos que hacen alarde de no tener ni pizca de sustancia”. En el mismo Palique Clarín afirmará que si Martínez Ruiz publica muchos trabajos como el titulado Mi crítico se convertirá en una de las esperanzas de la literatura satírica. Los artículos de Azorín publicados en El País son elogiados por Clarín, circunstancia que supone el inicio de una profunda amistad y el acatamiento moral del discípulo por la obra y personalidad de Clarín. A partir de este preciso momento Azorín reconocerá públicamente el magisterio ejercido por Leopoldo Alas. El crítico más reputado y temido de la época se mostrará comprensivo y elogioso a la hora de juzgar la obra de Azorín. En posteriores ocasiones la correspondencia mantenida entre ambos demostrará el fervor y entusiasmo que Azorín sintió por Clarín a quien llamó “maestro de la juventud” en el tercer número de El Progreso, en la sección conocida con el nombre Avisos del Este. En la misma dedicatoria del libro Soledades de Azorín hará gala una vez más de su amistad y admiración hacia Clarín al encabezar el libro con la siguiente dedicatoria: “Para el maestro Leopoldo Alas. Recuerdo de un discípulo que sigue y agradece sus consejos”.

Para finalizar el artículo “Una bibliografía anotada del periodismo de José Martínez Ruiz”, E. Inman Fox nos enumera hasta unos doscientos cincuenta artículos publicados entre 1894 y 1904. Estos artículos se encuentran enumerados cronológicamente y seguidos de un breve resumen del contenido de cada artículo y algunos de ellos con comentarios curiosos. Además cita los lugares en los que se encuentran disponibles las revistas o periódicos consultados para realizar esa enumeración con la que pretende ofrecer una visión más amplia del ambiente intelectual español en los años tratados y del desarrollo periodístico del joven Azorín. 


¿Literario o periodístico?


Literatura y periodismo han estado relacionados desde los orígenes de ambos, antes incluso del surgimiento de estos conceptos.
Como origen del periodismo y de la literatura se nombra con frecuencia a los juglares y trovadores, que se encargaban de transmitir oralmente las noticias e historias que circulaban de boca en boca en la Edad Media. Puede considerarse el principio, ya que los ciudadanos que no estaban vinculados al comercio y apenas se movían de sus hogares, solo tenían esta manera de informarse de lo que ocurría en otros lugares. Sin embargo, en esa época periodismo y literatura estaban más unidos que ahora, porque las noticias se difundían oralmente y no se podían saber con certeza los cambios sufridos por la historia desde que acontece hasta que llega de la palabra de un juglar a alguna población. Seguramente los trovadores y juglares adornaban a menudo las noticias para que resultasen más interesantes a sus oyentes, por lo que no es información como la conocemos hoy día pero sí se puede decir que es el inicio del periodismo.
Algunas obras consideradas literarias muestran características periodísticas, como por ejemplo el Poema de Mio Cid que puede verse como un reportaje eminentemente realista, La Odisea como reportaje periodístico, La Ilíada como crónica y El Quijote que muestra mejor que ningún tratado histórico el proceso de desintegración de la estructura del feudalismo europeo. En estas obras se vuelve a observar la relación literatura-periodismo.
En 1702 surgió el primer periódico en Inglaterra y la mayor parte de los escritores de la época pasaron por la prensa, aunque muchos de los mismos solo eran colaboradores literarios. Cuando el periodismo adquiere razón de ser es en el siglo XIX, cuando la difusión de la literatura a través de los libros fue minoritaria, y se dio más a través de los diarios. Como consecuencia de la mayor dependencia de la prensa hacia al público, en lugar de hacia los partidos políticos como ocurría hasta entonces, apareció el periodismo literario y el folletín. Este se constituía de una novela separada en capítulos, apareciendo uno en cada número del periódico y dejando un final intrigante para que el lector volviera a comprar el diario para seguir leyendo el siguiente episodio.
Algunos literatos solo colaboraban en prensa por motivos económicos, ya que muchos no podían ganarse la vida simplemente con su obra. Muchos autores coinciden en que son los escritores los que han levantado el género periodístico a la categoría que hoy tiene. García Márquez también insistía en la extendida idea entre los escritores de que “el periodismo escrito es un género literario”. 
Dos ejemplos de la relación entre periodismo y literatura son las obras “Todos los hombres del presidente” y “A sangre fría”. Tanto los autores son periodistas y escritores, como el contenido de la novela mezcla ambos géneros.

Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1974) es un libro de no ficción escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, dos periodistas de “The Washington Post” que investigaron el caso “Watergate”. En 1976, el libro fue adaptado en la película homónima dirigida por Alan Pakula y protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman. Se llevó cuatro premios en los Óscar.
A sangre fría (In Cold Blood, 1966) es una novela del periodista y escritor estadounidense Truman Capote. Narra el brutal asesinato de una familia de Kansas, enlazando la narrativa tradicional con un reporte periodístico. En 1967, Richard Brooks dirige, escribe y produce una película basada en la novela de Capote, que fue nominada a cuatro Óscar.



Literatura y Periodismo en el siglo XXI, Félix Rebollo Sánchez




Mercantilización de la crítica literaria en prensa

En un primer lugar, estoy de acuerdo con una de las primeras ideas que se presentan en el capítulo: el periodismo está al servicio de los intereses de las empresas. Lo que ahora interesa es llegar al máximo público posible para conseguir mayores ingresos. Es por eso por lo que en parte, los contenidos de la prensa se han ido deteriorando al querer buscar más al lector comercial que al lector literario. Si se incluye la crítica literaria dentro de este tipo de prensa, por extensión también tendría que estar mercantilizada.

Pero para comprender esta situación de nuevo hay que remontarse a décadas anteriores. Durante el franquismo no se permitía la crítica en ningún lugar, y menos aún en la prensa. Ésta era utilizada con fines propagandísticos del régimen. Se podría decir que esa represión de la crítica dio como resultado que la crítica en la prensa esté tan deteriorada en la actualidad. No obstante, la crítica se fue abriendo espacio en el teatro y en el ámbito de los libros. A pesar de ello, se realizaban con muchas restricciones por miedo a las repercusiones, por lo que se extrañaba una crítica “sincera”. Al someterse en este contexto a las doctrinas del régimen, se puede hablar ya de una mercantilización de ella, ya que se guiaba por esos intereses y no por los propios del escritor. 

Por otro lado, no estoy de acuerdo con la idea que se da en el texto que alude a los años 60, en donde se expone que “La razón, no el sentimiento, rige el proceso de creación artística”. Lo artístico es sentimiento, es creación subjetiva. ¿Cómo guiarse sólo por la razón para escribir una crítica? Hacen falta unos sentimientos de descontento o agrado para poder exponer unos argumentos razonados.

A su vez, me gusta la idea de que el crítico tiene que saber y conocer el tema del que habla; debe entender un texto y explicarlo para que el lector pueda reflexionar sobre él. El crítico debe despertar una actitud crítica por parte del lector. Sometiéndose a los intereses del mercado no realiza esta función. Si sólo busca llegar al máximo de lectores, su creación quedará incompleta porque no ha realizado el fin para la que fue creada. El crítico debe despertar nuestras mentes, no basta con decir “pues sí, tiene razón en lo que dice”; es muy fácil someterse a las ideas que nos venden los periódicos.

Para ir finalizando, no creo que se le pueda exigir al crítico objetividad. La labor del crítico es dar su opinión sobre una novela, por ejemplo. Deberá saber de lo que habla, como ya he dicho anteriormente; podrá tener más o menos relevancia en quienes lo lean, pero si se pide objetividad al crítico estará haciendo una reseña del libro, no una crítica.

Por último, coincido en la idea de que el periodista está sometido a los intereses editoriales. ¿Podría haber un pacto entre el crítico literario y la editorial para vender más o menos ejemplares, dependiendo de lo que escriba el primero? Esto sería ser un poco retorcido, pero no es tan disparatado de creer. Estaríamos aquí hablando de publicidad, no ya de crítica. Pero volviendo a la idea del principio, lo que se busca ahora es llegar al lector consumista, así que, ¿por qué no realizar propaganda –ya sea de un libro o unas ideas- a través de la crítica? En definitiva, es lo que se da en la actualidad, y personalmente echo de menos la creatividad característica de este género.

Crítica Literaria


La crítica siempre ha sido importante en el periodismo pero su evolución ha sido distorsionada por el contexto histórico en el que se ha situado. En los años cuarenta la crítica en España debía seguir el corte que marcaba la dictadura. En los años cincuenta autores como Manuel Muñoz Cortés crean un “club de la crítica” partiendo de la necesidad de la aparición de crítica en la prensa. En los años sesenta la crítica se basaba en la ideología fundamentalmente. Destaca en este período Ricardo Doménech como precursor de la crítica teatral. Después en los años setenta Goytisolo planteaba la vital existencia o no de un crítico literario. La crítica es uno de los elementos más importantes de la democracia. La aparición de la crítica está muy unida a la política. 

La crítica nunca debe sustituir la literatura sino admirarla y embellecerla. El objetivo de una crítica debe siempre ser la reflexión interior. Un proceso de observación de la obra para después a partir de sus antecedentes y consecuentes elaborar una opinión que pueda ser útil a cualquier persona que le interese. Todos relacionamos la crítica con la subjetividad, esa es la virtud de este género periodístico. Se trata de la habilidad de un autor de emitir un juicio sobre algo y que eso sea útil para otras personas. No todo el mundo es capaz de realizar esta opinión y menos de una si es literaria. 


El buen crítico se aprecia por ser capaz de juzgar separando sus gustos personales. Es una persona culta y bien formada. Por supuesto en la crítica tiene que haber sentimiento pero también razón. Debe destacar de la obra aspectos relevantes y novedosos de ésta. Debe ayudar al espectador a entenderla y tener criterio propio. El crítico debe mostrar un pensamiento pero éste debe estar debidamente argumentado. 

Cuando la crítica se encuentra relacionada con un medio hace que ya relacionemos esa crítica con el número de ejemplares que venda dicho medio. Lo malo es que muchos medios ven la crítica como un escaparate atractivo para vender publicaciones. Un periodista sumiso y demasiado ligado a su medio tiene como consecuencia un lector cada vez más pasivo y robotizado. Todo periodista debe despertar el carácter crítico pero también todo ser humano que quiere participar activamente del mundo que le rodea. La crítica literaria interesa económicamente a la sociedad. Lo cierto es que la mayoría de los periodistas incitan a un lector consumista. 

La crítica es temporal y puede ser perfectamente cambiable en el tiempo. Debe estar siempre en primer lugar la calidad de las obras y la buena valoración de éstas, y ello no implica una valoración positiva de las mismas. La crítica debería ser un género que se continúe cultivando, que informa y aporta miles de matices y puntos de vista distintos.  La crítica tiene una doble función por una parte ayudar al lector pero también al escritor. Siempre debe ser útil para todo el que lo lea y aunque existan cultismos debe ser comprendida por todos. 

En sus inicios la crítica realizaba una gran labor tanto en literatura como en arte, un ejemplo de ello es Dámaso Alonso. Actualmente se produce una pérdida cada vez mayor de la literatura como arte y una mayor mirada a los intereses comerciales. Unida a la crítica está siempre la opinión de textos literarios. Es necesario siempre acudir a estos temas literarios. Ahora tanto la literatura como la crítica están sometidas a la voz de los medios. Eduardo Mendoza ya ha meditado sobre que hoy en día está influenciada por factores económicos. 

Tiene gran importancia en el periodismo los suplementos literarios. Están influenciados inevitablemente por el tipo de lectores que los reclaman. Los periódicos actuales como el ABC comenzaron a realizar suplementos a principios del siglo XX. 

Considero que la crítica es un género que sigue siendo importante como marcador de opinión pero su valor se ha degradado. Una crítica nunca puede ser objetiva porque entonces sería una mera descripción. Se ha pasado a un antiguo control por el estado a un presente control por las empresas. Ninguno de los dos métodos son éticos y con ello el arte deja de ser puro. El interés por mantenerse en la primicia impide una literatura limpia, ojalá esto cambie algún día. 

Antonio Machado entre la literatura y el periodismo, Félix Rebollo Sánchez


El ensayo escrito por el profesor Félix Rebollo Sánchez –doctorado en Filología Hispánica-, Antonio Machado entre la literatura y el periodismo, retrata adecuadamente la trayectoria del poeta romántico entre estos dos géneros.

El libro se divide en cuatro capítulos, pero la esencia de éste reside en los tres primeros, ya que el último se conforma de una serie de notas añadidas  sobre las publicaciones que homenajearon al autor después de su muerte.

La obra está escrita cronológicamente, ya que avanza desde una perspectiva general de la obra machadiana, para más tarde exponer las publicaciones en las que colaboró el autor, y finalizar con los homenajes que hacen ciertas publicaciones tras su muerte. Esto permite hacer un rápido pero intenso viaje por la obra de Machado, ya que el autor refleja a la perfección el carácter de sus escritos con ciertos fragmentos de sus poemas y el contexto en el que los escribe.

De este modo, se observa cómo Antonio Machado escribe sobre el tiempo y la muerte, sobre la verdad y la belleza, sobre el amor y el alma, y cómo consigue conectar la palabra a la conciencia. Todo ello, he de añadir, de una forma simple y clara, sencilla y cercana a cualquier lector. Eso es parte del encanto de Machado, que escribía sobre cosas mundanas y cotidianas, con un afán de permanecer en el tiempo; una poesía interiorizada que quiere ser reflejo del alma y del pensamiento.

Más tarde, en el tiempo de sus colaboraciones en diversas publicaciones, sus escritos se tiñen de cierto tono irónico y costumbrista. También en el ensayo se muestra el amor por el teatro que sentía Machado, partidario del teatro clásico y no del innovador. A su vez, en ocasiones se nombran como referentes de Machado a Unamuno o Galdós, también admirados por el autor de la obra.

Se dice de Machado que quería ilustrar a la gente con su escritura, es decir, a aquellos que no podían acceder a la enseñanza. Sus colaboraciones en revistas son principalmente reseñas literarias y críticas, al igual que poesías sencillas pero cargadas de sentimiento. Con todo ello, Machado pretendía crear estados de conciencia, ya que trata temas de diversa índole, como la luchas de las clases sociales, la religión o la filosofía. En definitiva, pretendía despertar el conocimiento interior de aquellos que le leyeran.

Por último, en sus homenajes se puede observar cómo su poesía perdura en el tiempo mucho después de su muerte, ya que ésta consigue mezclar sentimentalidad e historia en un mismo ser. Se le ha definido como creador de la poesía temporal, como el poeta del amor y el tiempo. A su vez, él y su hermano concebían el teatro como literatura, en el sentido de que debía llevar a la reflexión. 

Pero en este ensayo no todo son palabras bonitas hacia el poeta de fácil comprensión. El autor del libro también recoge algunas críticas negativas hacia el poeta, aunque la mayor parte de su obra se dedique a ensalzarle.

En una última referencia el tercer capítulo, añadir que los numerosos homenajes que se hacen al poeta llevan a querer creer en lo utópico, ya que expone de manera sencilla sus sueños y ambiciones, sus amores y soledades.

En conclusión, Antonio Machado entre la literatura y el periodismo, consigue que casi cualquier lector tenga ganas de leer más sobre el famoso poeta y descubrir su obra de una manera más profunda.

Soldados de Salamina, Javier Cercas


Un aspecto clave de esta novela es que llega fácilmente al lector porque está escrita en primera persona (excepto la segunda parte). Al narrar hechos cercanos al autor y narrador, hacen que éstos parezcan, y sean, reales. También la continua duda de si Javier Cercas se considera a sí mismo escritor o periodista es otro punto que me ha llamado la atención. Como se dice en la tercera parte del libro: “Un buen periodista es siempre un buen escritor, pero un buen escritor casi nunca es un buen periodista”. En la novela se puede ver cómo Cercas es un gran escritor, pero también es un gran periodista. La intensa labor de investigación que rodea al caso de Sánchez Mazas es admirable.

Creo que narrar toda la aventura que tuvo que pasar para poder escribir este libro es el gran atractivo de la misma. Al estar narrada la vida real en forma de novela, crea la duda de si lo que está contando es real o no. Además, el continuo ir y venir de personajes, acontecimientos y datos que cuentan los mismos, crean la necesidad de estar constantemente pendiente del transcurso de la historia. En ocasiones, al mezclar la vida de las fuentes de las que quiere obtener información para escribir su novela y la intensa labor de investigación, hacen que se pierda el hilo de la historia.

Personalmente, no conocía al personaje de Sánchez Mazas, y no es hasta la segunda parte del libro cuando explica quién fue y lo que hizo. La convenida alianza y amistad de los soldados del bando contrario al de Sánchez Mazas es otro de los puntos a destacar de la novela. El pacto de protección mutuo llama especialmente la atención, y más cuando se estaba en guerra. La confrontación de ideologías en un momento así es determinante para decidir si vale la pena o no salvar la vida a una persona. ¿Por qué entonces los soldados republicanos (los “amigos del bosque”) escondieron a Sánchez Mazas? Si él fue uno de los incitadores para extinguir la República y ellos lo sabían, ¿mostraron piedad al principio o fue la amistad que se forjó después lo que le salvó? No me quedó claro este aspecto, pero supongo que por eso Cercas quiso escribir acerca de estos soldados que no delataron a Sánchez Mazas, para demostrar que no eran como él ni como los falangistas.

Sin embargo, también hay una contraposición entre los cargos que ocupa Sánchez Mazas a lo largo de su vida. Comienza escribiendo artículos, crónicas, etc., es decir, era un hombre de letras que luego se pasó a la política. Y son dos cosas muy diferentes: una cosa es escribir acerca de política e ideologías, y otra es dedicarse a ella. ¿Y cuál es más poderoso? Según se observa en el libro y en la vida de Sánchez Mazas, el poder de la palabra es mayor que su trayectoria política. Incitaba a la violencia con sus escritos para acabar con la República; ayudó con ello a crear la España de Franco; consiguió más falangistas adeptos, etc. Y sin embargo, apenas se esforzó en realizar bien su cargo político. Y para Franco, desquitarse de su labor política era símbolo de oposición. Una idea que se extrae de la lectura es si rechazar cargos políticos era una forma de oposición silenciosa. Al parecer, para Sánchez Mazas y otros muchos sí que fue así, ya que algunos de los que ayudaron a construir ese régimen se pasaron al bando contrario.

Por otro lado, otra figura clave es la de aquel solado que no delató a Sánchez Mazas en el fusilamiento. En la tercera parte del libro se crea la duda de si realmente fue Miralles o no. Este personaje es destacable porque es comprensible, es decir, no quiere recordar el pasado ni las guerras en las que participó; ya es demasiado anciano para volver a recrearse en él. Pero el periodista en muchas ocasiones revuelve el pasado para obtener información, tal y como hace Cercas. Y lo admirable de él es que no desiste hasta que considera que su libro puede darse por finalizado.

No obstante, cabe preguntarse si las personas con las que contacta y que casualmente conocen a alguien que pudo saber algo de lo que ocurrió con Sánchez Mazas son simples coincidencias o era pura suerte.

Por último, concluir que escribir sobre los héroes de guerra ayuda a no olvidarles, porque escribiendo sobre ellos se les recuerda. La Guerra Civil española ha dado mucho de sí para temas como este. Algunos como Miralles al principio, no son partidarios de remover el pasado; otros como Cercas quieren saber lo que ocurrió con ciertos personajes. Hay opiniones muy dispares al respecto. Una guerra que enfrentó a unos españoles contra otros, y que más tarde desembocó en el régimen franquista, no siempre es agradable que sea recordada. Sin embargo, escribir sobre los personajes secundarios que participaron en ella permiten recordar que no sólo son unos cuantos nombres importantes los que participaron en ella. Detrás de esos soldados había una historia, una vida que Javier Cercas ha querido, y ha logrado recuperar en esta novela.