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jueves, 2 de mayo de 2013

El perfecto wagneriano, George Bernard Shaw


El perfecto wagneriano es una interpretación que George Bernard Shaw realiza sobre la ópera de Wagner, El anillo de los nibelungos. Para la lectura de esta obra, es necesario conocer a Richard Wagner y su ópera.
El anillo de los nibelungos, es un ciclo de cuatro óperas épicas, compuestas por el socialista Richard Wagner entre 1848 y 1874, veintiséis años que dedicó a escribir la música y el libreto. Esta obra maestra se basa en la mitología germánica, en particular en las sagas islandesas y “El cantar de los nibelungos” medieval. Aparecen personajes como los enanos, gigantes, Dioses y los héores.
Las óperas que componen El anillo de los nibelungos son: El oro del Rin, La Valkiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses. El objetivo de Wagner era el de hacer una obra perfecta.
Shaw, fue un escritor irlandés, nacido en Dublín en 1856 y fallecido en 1950 en Hertfordshire. Ganó el Premio Nobel de literatura en 1925 y un Óscar en 1938.
Emigró a Londres para comenzar su carrera literaria, aunque sus primeras obras fueron rechazadas por las editoriales. Así, empezó a escribir una columna de crítica musical en el periódico “Star”. Además de su carrera entre literato y crítico, se involucró en la política, fue un destacado miembro de la Sociedad Fabiana, que buscaba la transformación de la sociedad a través de métodos socialistas no revolucionarios.
Desde sus inicios, El anillo de los nibelungos ha estado sujeto a un sinfín de interpretaciones. En El perfecto wagneriano, George Bernard Shaw, sostiene la visión de que el anillo es una crítica socialista sobre la sociedad industrial y los abusos de la misma. Su ensayo está repleto de humor e ironía, modo en el que vierte sus obsesiones políticas e intelectuales sobre una obra cumbre en la historia de la música.
La edición de Eduardo Valls Oyarzun incluye todos los prefacios y un profundo estudio preliminar, con notas explicativas y aclaraciones de la traducción que ayuda al lector a comprender mejor el ensayo, al ofrecer un extenso análisis histórico y social de la época en que se escribieron. Además, relata brevemente la historia del “wagnerismo“ en Inglaterra e incluye un apéndice dedicado a ello, así como una serie de textos afines a “El perfecto wagneriano”.
El oro del Rin es el prólogo de “El anillo”, la parte que pasa más desapercibida. Según Shaw, se trata de “una dramática historia, cuya grandeza solo captan los que tienen la mente abierta”.
En La Valkiria, Shaw explica que Wagner hace una mordaz crítica a la Iglesia, por lo que más tarde tuvo que pedir perdón, ya que no se podía criticar a la Iglesia en esa época sin ganarse el rechazo de la sociedad.
Sigfrido se centra en el personaje del mismo nombre. Shaw lo compara con “Don Juan”, porque representa a un hombre que se despoja de su conciencia, que es criado para tener confianza absoluta en sus impulsos. Añade que Sigfrido es la viva imagen de Bakunin, que sentó las bases del anarquismo.
Shaw dice que hasta ahora solo se trataba de la obertura, y con “El ocaso de los dioses” llega la ópera.
La alegoría capitalista en la tetralogía surge desde las primeras frases. Para Shaw, el robo del oro es el germen que produce la figura del capitalismo.  Los personajes son ambiciosos y codiciosos, y una vez adquirido el anillo ejercen sin límites sus poderes cual “Alberich”, que terminará imponiendo el capitalismo en su fábrica esclavizando a sus trabajadores (los enanos) que vivirán miserablemente con el único fin de producir más riqueza para su señor (empresario). 
El perfecto wagneriano es un título acertado para una interpretación sobre una obra que pretendía ser perfecta, y según muchos, lo consiguió. Es muy importante el prólogo, ya que es una declaración de intenciones desde el inicio. 
La obra de Shaw es un ensayo-crítica musical dirigida a un público con ciertos conocimientos musicales. Sin embargo, las aclaraciones de Eduardo Valls ayudan a los lectores menos entendidos en el tema a comprender el mensaje de la obra. Por lo tanto, a los interesados en la obra de Wagner o en la crítica capitalista, les puede resultar una lectura aconsejable.

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